Un “Ángel” de 5 años quita el velo de luto a la Virgen en Aranda de Duero (Burgos)

Una niña de cinco años, Jimena Arranz, ha representado hoy al ángel que ha quitado el velo de luto a la Virgen en la Bajada del Ángel, de Aranda de Duero (Burgos), siguiendo una tradición secular cuyo origen se pierde en el tiempo hasta el siglo XVI.

Tras semanas de ensayo, la pequeña Jimena explicó a Efe este mismo fin de semana que tenía claro su papel. “Ya me lo sé: soltar las palomas que llevo cogidas por las alas y empezar a patalear mientras me bajan hasta la Virgen, quitarme la corona y quitar el velo a la Virgen”, relató.

Jimena es cofrade de dos de las hermandades más veteranas de la Semana Santa arandina: la de las Candelas o la Misericordia, que organiza la Bajada del Ángel y que ya aparece mencionada en documentos del siglo XI; y la de los Dolores.

Miembros de la cofradía de las Candelas cuentan que el hecho de que el “ángel” sea una niña es hoy “algo normal”, aunque no siempre fue así, porque hasta finales de los años setenta del siglo pasado solo podían hacer ese papel los varones de cinco años o menos.

Poco antes de las doce de mediodía de hoy, Jimena estaba ya dentro de un globo de cartón y madera suspendido por un complejo sistema de poleas de la fachada de la Iglesia de Santa María.

Mirando hacia arriba, varios metros por encima de las cabezas de los cientos de asistentes, el silencio y las imágenes, incluso de los edificios del casco histórico de Aranda de Duero, nos remontan a la Edad Media, a las representaciones de autos sacramentales que seguramente dieron lugar a esta tradición.

Más abajo, los asistentes miran emocionados cómo se abre el globo en el centro de la plaza, salen dos palomas que simbolizan al Espíritu Santo, cae una nube de papelillos de colores y el ángel, este año la pequeña Jimena, queda suspendida de un cable, pataleando hasta llegar a quitar el velo de luto a la Virgen, mientras la banda de música entona la “Marcha Real”.

Frente a la imagen de la Virgen se encuentra la procesión del Cristo resucitado, cuyo encuentro con Santa María simboliza la Bajada del Ángel.

Una vez el ángel ha descendido al suelo, se inicia la procesión desde la plaza de Santa María pasando por las calles de la Sal y el Aceite, hasta la plaza Mayor, calle de la Miel, volviendo a la iglesia de Santa María para entrar en ella por la Puerta del Perdón.

La Cofradía de la Misericordia o de las Candelas, una de las más antiguas de las instituidas en Aranda junto con la de la Vera Cruz, tiene su propia historia ligada a la leyenda, ya que su fundación se atribuye al Cid Campeador en 1085, aunque sus ordenanzas no se redactaron hasta 1532.

Aunque tiene un elevado número de cofrades, esta hermandad es la única que no toma parte en las procesiones de Semana Santa de Aranda de Duero, ya que su función se limita a organizar este acto de la Bajada del Ángel junto con la procesión en la que se desarrolla.

No es el único municipio en el que la tradición de la Bajada del Ángel pone fin a la Semana Santa, ya que en la vecina Peñafiel, en Valladolid, el niño de cinco años Gabriel Bernabé, también tenía el cometido hoy de, en este caso, y suspendido en una esfera que se abre, revelar a la Virgen el Misterio de la Resurrección.