¿Necesitamos objetivos caros para hacer buenas fotos?

¿Necesitamos objetivos caros para hacer buenas fotos?

Los objetivos caros, al margen de su precio, también permiten a los fotógrafos alcanzar un nuevo nivel en sus imágenes. Pero, ¿es esto sinónimo de calidad?

“Buenas fotos”, ¿qué son? Planteárselo creo que podría ser un buen comienzo para intentar responder la pregunta que titula el post. Lo que quizá para mi es una imagen adecuada, para otra persona puede que no lo sea. Por ello, cuando se valora una fotografía, como ocurre con una película, se debe hacer con cierto respeto y tomando la subjetividad como primera referencia.

Sin embargo, a pesar de que todo depende de los ojos con los que se mire, es cierto que existen unas reglas y cánones generales que definen a una buena fotografía. Obviamente, no es lícito debatir sobre si un encuadre es más apropiado que otro cuando el último no sigue pauta estética y tampoco tiene ninguna intencionalidad por parte del autor para romperlas.

No necesitamos objetivos caros para hacer buenas fotos, pero quizá sí los requiramos para obtener unos determinados resultados

Creo que, llevando la definición a su reduccionismo más absoluto, una “buena foto” es aquella que, al margen de transmitir algo diferente para cada persona, debe ser capaz de despertar ciertas sensaciones en aquellos que la ven. Ya sea siguiendo ciertas reglas de composición o incluso rompiendo con ellas para mostrar algo totalmente diferente. En definitiva, depende de la intencionalidad del autor. No necesitamos objetivos caros para hacer buenas fotos, pero quizá sí los requiramos para obtener unos determinados resultados que serían imposibles con otra lentes.

Precisamente en Twitter me topé con un curioso artículo del New York Times en el que contaban la experiencia de tomar fotos con el Canon EF 1200mm. Este teleobjetivo posee una apertura continua de f/5.6, que no nos puede parecer demasiado amplia, pero también debemos tener en cuenta la enorme distancia focal de la lente.

Pero claro, todo ello tiene un precio. Con un valor de 180.000 dólares se convierte en una de las lentes más caras construidas por la empresa nipona. Para testearlo, el tabloide neoyorkino designó a Chang W. Lee, uno de los fotógrafos del medio. A pesar de las bondades de contar con una lente de estas características, en el post también destacaban la incomodidad de transportar un dispositivo de 16 kilogramos.

Chang W. Lee | The New York Times

Chang W. Lee | The New York Times

Según el autor del artículo, James Barron, observar a través de ese objetivo es similar a mirar el mundo utilizando una pajita de soda. Y no es para menos, ya que sus características son más próximas a la de un telescopio que a la de un teleobjetivo dedicado a la fotografía convencional. Por esta razón, los periodistas del New York Times optaron por fotografiar la Estatua de la libertad desde el puente Manhattan, atravesando en su trayectoria los cables pertenecientes al puente de Brooklyn.

Como podemos ver, la distancia focal mostrada en las instantáneas es ínfima, por lo que tomarlas se convierte en una tarea de precisión apta para muy pocos profesionales. Eso sí, el desenfoque del fondo y el bokeh causado es inmenso, quizá incluso demasiado.

Por otro lado, como contrapunto a lo mostrado anteriormente encontramos un post de DigitalRev en el que la fotógrafa de moda Lara Jade se aventuraba a captar imágenes utilizando una cámara de juguetes de 0.3 megapíxeles. A pesar de las limitaciones técnicas y la ausencia de objetivos caros, la profesional logró inmortalizar algunas fotografías dignas de revista. Ante la ausencia de definición o calidad, la composición y la técnica cobran importancia.

Créditos: DigitalRev

Créditos: DigitalRev

Son ejemplos que nos ayudan a ver cómo no podemos esperar los mejores resultados a pesar de tener un gran equipo fotográfico. Está claro que tener los dispositivos adecuados nos ayudan a adquirir ciertos resultados y que, en ocasiones, es imposible obtener un determinado tipo de fotografía sin antes tener un accesorio específico para ello.

Del mismo modo que una buena película se apoya en diferentes elementos, como el guion, la música o la dirección de arte, una gran fotografía también necesita de varios requisitos para que ésta sea considerada como tal. Los objetivos caros pueden ayudar en la calidad de imagen, pero por encima de ello se encuentra la composición o el simbolismo mostrado por el propio autor.