La mayor colección de Monopoly del mundo llega a Bélgica

Con forma de Texas, hinchable o de cuero. En árabe, ruso, japonés, chino o braille. Dedicada a los Beatles, “Star Wars” o James Bond.

Son algunas de las ediciones de Monopoly pertenecientes a la mayor colección mundial de este juego de mesa, reunidas en una exhibición que se inaugurará el próximo 28 de agosto en la ciudad belga de Charleroi y permanecerá abierta hasta mediados de enero.

Fue en Facebook donde el creador de juegos y organizador de la muestra, Didier Colart, contactó por primera vez con Neil Scallan, británico reconocido por el libro de los Récord Guinness como el mayor coleccionista de Monopoly del planeta gracias a sus 2.000 ediciones, sin tomar en consideración las versiones duplicadas y triplicadas que acumula.

“Le dije que quería hacer una exposición sobre su colección en Bélgica y he logrado acceso a un tercio de su colección para mostrarla al público”, explicó a Efe Colart.

En efecto, 750 Monopoly se distribuyen por temáticas en las salas de la antigua sucursal del banco BNP Paribas Fortis en la ciudad industrial, convertida en museo temporal y rebautizada como “MondiLudia”.

“Creo que es único en el mundo lo que hacemos aquí. No he encontrado nunca un museo sobre el Monopoly ni una exposición como esta”, precisó.

En estancias dedicadas a Estados Unidos, el mundo, ciudades, Bélgica, marcas, deportes, universidades, así como al cine y a la música, se pueden contemplar versiones del juego sobre Las Vegas, México, Colombia, Granada, Cantabria, la selección española de fútbol, el Real Madrid, el Barça, Coca-Cola o Harley Davidson.

Igualmente, se presentan ediciones centradas en “tar Wars”, James Bond, John Wayne, los Beatles, “El mago de Oz”y “El Señor de los Anillos”, pero ninguna versión oficial sobre Harry Potter.

Tan notable audiencia, según explicó Colart, se debe a que la creadora del joven mago, J.K. Rowling, no simpatiza con los juegos centrados en la especulación y el dinero, de modo que no cede los derechos de sus personajes para el Monopoly, pero sí lo hace para el Trivial y el Cluedo.

Las curiosidades tienen cabida en una sala donde figuran un Monopoly hinchable y otros con tableros en forma de Texas y de libro.

En honor de la casilla más temida en cada partida, la exhibición incluye una cárcel de máxima seguridad (celdas incluidas) donde se concentran las versiones alternativas o no autorizadas como el Ghettopoly y el Anti-Monopoly.

Precisamente, el Anti-Monopoly, creado por el profesor universitario Ralph Anspach para mostrar los peligros de los monopolios, y el proceso judicial entre el académico y Parker Brothers por el uso de la marca Monopoly permitió conocer el origen del juego, con más de 200 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo.

Todavía hoy la empresa Hasbro, que compró Parker Brothers en 1991, señala como inventor al estadounidense Charles Darrow, si bien en 1904, su compatriota, Elizabeth Magie, ya había obtenido la patente para “El juego del propietario”.

Este, con un tablero similar al del Monopoly, pretendía denunciar las prácticas monopolísticas en línea con los planteamientos del economista Henry George en su libro “Progreso y pobreza”.

Durante años aparecieron juegos similares y Darrow comercializó su versión, ya bautizada como Monopoly, hasta venderla en 1935 a Parker Brothers.

Ese proceso se ilustra en la exposición, cuya inauguración coincide con el 50 aniversario del fallecimiento de Darrow, así como la evolución de Mister Monopoly, el célebre personaje que suele acompañar al letrero de Monopoly en las cajas.

Pero, ¿mantiene hoy su atractivo el Monopoly en un mundo dominado por las nuevas tecnologías? Colart no tuvo dudas.

“Un juego de mesa es un juego de mesa, jugamos en familia o con amigos, en torno a una mesa y tomamos algo. No es los mismo que jugar en línea”, afirmó.

Preguntado por si la crisis económica de 2008, originada por la especulación inmobiliaria, ha reducido el atractivo del Monopoly, Colart reconoce que los juegos han evolucionado en una dirección más “colaborativa” y “ética” en los últimos tiempos, pese a subrayar que el Monopoly “permanece como un juego” para la diversión.

Como ejemplo de la nueva tendencia, menciona el Commonspoly, un invento español donde se juega con los recursos comunes y donde solo es posible ganar mediante la colaboración, explicó.

Julio Gálvez