Exposición de textos sagrados en casa del dictador estalinista albanés Hoxha

La antigua casa del dictador estalinista Enver Hoxha, que convirtió Albania por Constitución en el primer país ateo del mundo, reúne estos días por primera vez una colección de singulares manuscritos bizantinos ortodoxos y ejemplares del Corán.

La colección contiene unos 40 documentos religiosos, literarios, filosóficos y jurídicos, escritos desde el siglo VI al XIX.

Entre ellos destacan dos códices medievales, conocidos en Albania como códices púrpura de Berat, ciudad donde se encontraron, que forman parte de la herencia cultural no solo albanesa sino mundial.

El más antiguo, del siglo VI, forma parte de la lista del patrimonio cultural de la UNESCO y está escrito con tinta plateada en pergamino purpúreo con el texto en griego evangélico.

“Lo que hace especial este códice es que es raro, hay sólo cinco copias en el mundo, y es imperial”, explica a Efe Sokol Cunga, paleógrafo del griego.

Se cree que fue escrito en Constantinopla en el tiempo del emperador Justiniano, y no se sabe cómo llegó a Albania.

El otro, del siglo IX, contiene 420 hojas de pergamino púrpura con todos los textos dorados. Al inicio de cada evangelio, las páginas presentan decorados en oro y 4 pinturas en miniatura de los evangelistas, lo que le hace único en el mundo, explica Cunga, especialista del Archivo Central Estatal (AQSH).

Ambos manuscritos fueron hallados muy dañados en 1968 bajo el suelo de la catedral ortodoxa Dormición de la Virgen de Berat, patrimonio cultural de la UNESCO por su típica arquitectura otomana.

Fueron reparados por los chinos en 1971, cuando la Albania de Enver Hoxha tenía relaciones fraternales con la China del líder comunista Mao Tse Tung.

Entre la colección de los documentos religiosos islámicos escritos en lengua árabe, persa y otomana destaca un ejemplar del Corán del siglo XV, el más antiguo hallado en Albania, que entonces y hasta 1912 formaba parte del Imperio Otomano.

“Este Corán está escrito en papel con caligrafía thuluth y como tinta se ha usado el hollín”, detalla el experto en el Imperio Otomano Rezart Pezani, del AQSH.

“Todo este patrimonio nos da cuenta de un mosaico cultural muy rico de nuestro pueblo, desde el Medievo, el período otomano, hasta los movimientos nacionalistas” de la independencia de finales del siglo XIX e inicios del XX, señala, a su vez, Cunga.

“La exposición me ha gustado mucho. Demuestra la tolerancia religiosa secular de nuestro antiguo pueblo”, dice Fatmira Demaj, una visitante.

Albania tiene una población de 2,8 millones de habitantes, de los cuales el 57 % son musulmanes, el 10 % católicos y casi el 7 % ortodoxos (censo de 2011), y nunca ha sufrido guerras por motivos religiosos.

“Es muy interesante ver Coranes al lado de Biblias. La gente en los Balcanes ha vivido en paz. Los conflictos, inclusive los religiosos, han venido desde arriba, de la política”, sostiene la turista bosnia Rada Jovanovic al salir de la exposición.

A otros visitantes les atrae sobre todo la curiosidad de poder ver por primera vez la villa que sirvió de residencia al dictador Enver Hoxha, a su mujer y a sus tres hijos.

Para los albaneses esta casa era todo un misterio, porque se encontraba en el infranqueable blloku i udheheqesve (bloque de los dirigentes), vigilado día y noche por soldados armados que no permitían que se acercara nadie.

“Esta es la primera vez que se abre al público por tan largo tiempo”, subrayó Cunga.

En 1967 el dictador abolió todas las prácticas religiosas, destruyó centenares de iglesias y mezquitas y persiguió al clero.

El gran flujo de visitantes, que desde el día 5 de la apertura ha superado los 20.000, obligó a los organizadores a aplazar una semana el cierre de la exposición, previsto inicialmente para el 20 de mayo.