El primer comandante del San Juan: “Quedan los recuerdos de los buenos momentos”

Carlos Zavalla fue el primer comandante del submarino ARA San Juan allá por el año 1985. El 15 de noviembre de 2017, este mismo buque desapareció con 44 tripulantes a bordo en el Atlántico. Sin esperanza de hallarlos vivos, Zavalla afirmó hoy que les quedarán “los recuerdos de los buenos momentos”.

En los difíciles días que viven las familias de los submarinistas, de quienes todavía no se sabe nada pese al operativo de búsqueda internacional, Zavalla argumentó en una entrevista a Efe que hay que apoyarse en los recuerdos que aportó la carrera militar a cada una para que sea más llevadera la espera.

Parte de la fuerza, explicó, también la pueden sacar del “homenaje de tanta gente a lo largo de todo el mundo”, que se ha visto reflejado en la cantidad de aeronaves, buques, personal y tecnología que ha aportado una quincena de países para encontrar con vida a los tripulantes del San Juan.

“Los familiares sufren más, sobre todo aquellos que no entienden, que no les entra en la cabeza perder a un ser querido así, súbitamente”, reconoció.

Zavalla, ahora capitán de navío en retiro efectivo, insistió en que los submarinistas son personas que sabían dónde se metían al alistarse en la Armada y que estaban adiestrados para afrontar las emergencias.

Es “una profesión de riesgo” e “implícito a la condición de militar”, profundizó, una especialidad que exige “no tener claustrofobia” y “saber convivir en espacios pequeños, prácticamente sin intimidad”.

Con 10 años de experiencia y tras haber comandado los submarinos argentinos San Luis y Salta, Zavalla viajó en 1982 a Alemania para ver cómo construían el San Juan, que más tarde él tendría que comandar hasta la base naval de Mar del Plata (provincia de Buenos Aires) con una treintena de personas bajo su mando.

Treinta y dos años después, todavía recuerda el mes de travesía en el que tuvieron que superar un temporal que les causó más de una preocupación con los motores. Y se ríe al recordar cómo tuvieron que comer carne muchos días seguidos ya que la cámara frigorífica se estropeó y no querían tirar las reservas de comida fresca.

Todo esto lo tiene anotado en un cuaderno personal de tapas verdes que todavía conserva, además de su registro de inmersiones, recortes de periódicos, postales del San Juan y un poema que escribió la esposa de uno de los miembros de la primera tripulación del San Juan para despedirse del submarino y de los 44 desaparecidos.

El San Juan “fue uno de los mejores del mundo de la clase convencional” de su época, clarificó Zavalla, un prototipo que la firma alemana Thyssen Nordseewerke fabricó tras una licitación internacional que impulsó el Gobierno argentino cuando el país todavía vivía una dictadura cívico-militar.

Pese a los años pasados, el submarino de entonces no tiene muchas diferencias respecto del actual.

“En general los buques están construidos para durar muchos años. El casco, la parte fundamental, la estructura… Lo que se va modificando es su equipamiento, armamento, se producen mejores en los sistemas. Nada fundamental”, explicó.

Por otra parte, defendió el goteo de información transmitido por la Armada a los familiares y medios de comunicación sobre la búsqueda.

“La Armada es muy cuidadosa. Llevamos un montón de años que no se podía decir ni ‘mu’ sin la autorización del Ministerio de Defensa. (…) Son antecedentes que van formando a ser muy discreto, muy callado, no dar información”, aseguró.

El ARA San Juan se perdió el pasado noviembre mientras se dirigía desde Ushuaia (en el sur del país) hasta Mar del Plata después de que el comandante informara de que se había producido un principio de incendio en una de las baterías por la entrada de agua por un conducto de ventilación; un problema que según la Armada fue resuelto.

Zavalla no guarda esperanza de que hayan sobrevivido pero, después de conocer el suceso en las baterías y de que la Armada hablara de una posible explosión, sí que se mostró confiado al asegurar que los tripulantes “no sufrieron”.

“Con un siniestro de esta naturaleza, que no hubo tiempo siquiera de soltar la boya de emergencia, la balsa y no salió nada, evidentemente acá la pérdida del buque ha sido total sin posibilidad de vida”.