El incendio más mortífero de Portugal ya ha matado a 62 personas

Portugal prosigue su lucha por controlar el incendio que arrasa desde este sábado el centro del país y que es ya el más mortífero de los últimos 50 años, con un balance que ha aumentado a 62 muertos y 62 heridos, que las autoridades temen que se eleve en las próximas horas.

El incendio, iniciado durante la tarde del sábado, se concentran en el término municipal de Pedrógão Grande, situado en el distrito de Leiria, una zona del centro del país, caracterizada por aldeas pequeñas y dispersas, y enormes llanuras por las que atraviesan varias carreteras nacionales. En total, los bomberos trabajan en 25 focos. 

Las vías, rodeadas de vegetación, han sido el epicentro de una tragedia “como no se recuerda” en el país, dijo el primer ministro portugués, António Costa, desde el puesto de control que las autoridades han instalado en Pedrógrão Grande para seguir las novedades, cada vez más desoladoras.

El balance de fallecidos que, “muy probablemente” puede seguir incrementándose, alertó Costa, ha ido subiendo a pasos agigantados cuando de día y con el refuerzo de medios -son ya más de 100 efectivos los que combaten el fuego con apoyo aéreo de España, Francia e Italia- se ha podido llegar a zonas convertidas en un infierno durante la noche.

Ha sido a la luz del sol cuando las autoridades han encontrado el centro de la tragedia en una carretera que une los municipios de Figueiró dos Vinhos y Castanheira de Pera, donde treinta personas murieron en sus vehículos.

Había entre ellas “familias enteras”, según ha dicho en una de sus declaraciones a la prensa el secretario de Estado de Administración Interna del Gobierno luso, João Gomes, que describe un “escenario horrible” en el que decenas de personas se vieron atrapadas en una carretera rodeada por las llamas.

Otras 17 personas han perecido en los márgenes de las vías, en tanto que 10 más fallecieron en el “entorno rural” que rodea a estas carreteras.
Entre los heridos, cuatro se encuentran en estado grave, y se tiene constancia de la destrucción de varias viviendas cercanas.

La evolución del fuego “no tiene explicación”

El propio Gomes reconoció en las primeras horas que el fuego se propagó de una forma “que no tiene explicación”, aunque la Policía Judicial (PJ) ha descartado cualquier intencionalidad y ha apuntado al impacto de un rayo contra un árbol como la causa más probable del incendio, según informaron fuentes de ese cuerpo.

Los fuertes vientos que soplaron este sábado, unidos a temperaturas superiores a los 40 grados, fueron los causantes de la rápida propagación, algo que se ha repetido en las últimas horas y ha complicado las labores de extinción.

Permanecen activos cuatro frentes, dos de ellos “de extrema violencia”, según Gomes, que han puesto en alerta a varias aldeas vecinas, donde el Gobierno ha enviado a 400 efectivos de la seguridad social para atender las necesidades de la población.

Además, ha ordenado el cierre de colegios, una medida que se une a la evacuación de más de un centenar de personas ante el “riesgo” que corren algunas poblaciones. Es por esto por lo que todos los medios disponibles se han movilizado hacia Leiria, aseguró Costa.

Al mismo tiempo, se continúa el trabajo de búsqueda e identificación de posibles víctimas “aldea por aldea”, algo complejo por el avance de las llamas y que podría llevar varias horas.

El Gobierno portugués ha decretado tres días de luto nacional, a partir de este domingo, ante la que es además la tragedia con más fallecidos en un sólo incendio en casi un cuarto de siglo en el mundo.

Un llamamiento a la unidad

En Portugal, donde son frecuentes los incendios durante el verano, el suceso ha tenido un inmenso impacto entre la población, que no entiende cómo las llamas han podido alcanzar semejante envergadura.

Su presidente, Marcelo Rebelo de Sousa, ha hecho un llamamiento a la unidad de todos los portugueses, a la solidaridad y a “proseguir el combate en curso” contra el devastador incendio.

“Concentremos ahora nuestra voluntad en lo esencial, proseguir el combate en curso”, dijo el presidente en un mensaje televisado dirigido a la nación.
“Nuestro dolor en este momento no tiene medida, como no tiene medida nuestra solidaridad”, añadió, tras transmitir su “ilimitada gratitud” e “incondicional apoyo” a los numerosos bomberos, efectivos de protección civil, policías y autoridades que trabajan para frenar el avance de las llamas y dar respuesta a las necesidades de los afectados.

La ayuda de España

En total, en suelo luso, según ha informado el Ministerio del Interior, España ha movilizado seis aviones, 200 militares y 25 bomberos en las tareas de extinción del trágico incendio de Pedrógão Grande.

A la zona devastada por el fuego se han trasladado hasta el momento cuatro aviones apagafuegos del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medioambiente (MAPAMA), cada uno de ellos con 5.500 litros de capacidad, así como dos aviones Air Tractor de carga en tierra y de 3.100 litros, aportados por la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha.

Asimismo, se han trasladado al país vecino desde España un módulo terrestre de extinción y tres autobombas ligeras y tres pesadas, así como un vehículo de mando con 25 bomberos de la Comunidad de Madrid.

También se ha desplazado a Portugal un módulo terrestre de la Unidad Militar de Emergencia (UME) con 200 militares españoles, han indicado las mismas fuentes.

La ministra de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina, ha mostrado la solidaridad del Gobierno español con el pueblo portugués y ha ofrecido más medios si fueran necesarios.

Mientras el responsable de Interior, Juan Ignacio Zoido, mantenía esta mañana una conversación con su homóloga portuguesa, Constança Urbano de Sousa, para ofrecer toda la ayuda que necesite de España ante esta tragedia.

La ministra lusa ha respondido agradecida a la ayuda ofrecida por Zoido y ambos se han emplazado a mantener un contacto fluido, han informado fuentes del Ministerio del Interior.

El gobierno portugués ha solicitado el módulo de extinción de incendios con medios aéreos (un equipo de dos aviones apagafuegos y las tripulaciones necesarias) a través del Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea, del que la Dirección General de Protección Civil y Emergencias, dependiente de Interior, es punto de contacto en nuestro país.