Egipto y Rusia confirman que no hay supervivientes en el accidente del Sinaí

Un avión ruso de pasajeros con 224 personas a bordo se ha estrellado esta madrugada en la península del Sinaí, poco después de despegar del aeropuerto de la localidad egipcia de Sharm el Sheij. Entre los pasajeros del avión había 214 rusos, incluidos 17 niños, y tres ucranianos, además de los siete miembros de la tripulación. La embajada rusa en El Cairo y fuentes médicas y de seguridad egipcias han confirmado que todos ellos han fallecido.

Aviones militares han localizado los restos del aparato, totalmente destruido, al sur de la localidad de Al Arish, lugar al que se han desplazado ya decenas de ambulancias. Un miembro del equipo de rescate afirma, según recoge Reuters, que “el avión se ha partido en dos, una pequeña parte, la de la cola, ha ardido; y otra más grande ha colisionado contra una roca. Hemos sacado al menos 100 cuerpos y el resto está aún dentro”. El mal tiempo y la dificultad de acceso está complicando las tareas de rescate.

Las cajas negras del avión ya han sido localizadas entre los restos de la nave. De acuerdo con un primer examen, no se han encontrado indicios de que se trate de un atentado y todo apunta a un error técnico. El responsable del comité establecido para esclarecer las causas del accidente, Ayman al Mokadem, descarta que el avión haya sido derribado y ha detallado que el piloto informó a las autoridades de la necesidad de aterrizar en el aeropuerto más cercano.

No obstante, el Ministerio de Aviación Civil subraya que “aún es prematuro para saber las razones del accidente”. La zona montañosa donde ha tenido lugar el suceso es un lugar con presencia de milicias yihadistas y del Estado Islámico. Un comunicante anónimo en nombre de ISIS ha afirmado que el avión ha sido abatido por sus fuerzas en el Sinaí y ha difundido un vídeo en el que un misil tierra-aire destruye un avión.

La reivindicación resulta poco creíble. Según los datos conocidos, el Airbus volaba a más de 30.000 pies de altura (unos 9.100 metros) cuando sufrió una brutal pérdida de altitud. A esa altura estaba fuera del alcance de los MANPAD (equipos portátiles de defensa antiaérea con misiles tierra-aire). 

Los tripulantes del avión llevaban varias semanas quejándose de problemas en los motores del Airbus-321, en servicio desde hace más de 18 años, según informa la agencia oficial RIA Nóvosti. El aparato pertenecía a la compañía rusa MetroJet (Kogalimavia), fundada en 1993 y con base en el aeropuerto moscovita de Domodédovo, que realiza habitualmente vuelos chárter.

Las autoridades aeronáuticas perdieron el contacto con el avión 23 minutos después de su despegue. Se encontraba a 31.000 pies y se dirigía al aeropuerto Púlkovo de la segunda ciudad rusa, San Petersburgo, donde debía aterrizar poco después del mediodía.

El Gobierno de Egipto ha formado un gabinete de crisis, integrado por los ministerios de Aviación Civil y Turismo, para que informen de las causas del suceso y para que hagan seguimiento de las operaciones de búsqueda y rescate, informó la agencia de noticias oficial Mena.

El presidente ruso Vladimir Putin ha ordenado el envío de un avión de emergencia para colaborar en las labores de rescate. Además, ha encargado al Gobierno que cree de inmediato una comisión estatal, mientras la Fiscalía rusa abrirá una investigación para esclarecer las causas del accidente. El ministro de Transporte, Maxim Sókolov, viaja con urgencia al lugar de los hechos.