Doscientos detenidos en Túnez en las protestas contra las medidas pactadas por el Gobierno y el FMI

Doscientas personas fueron arrestadas y cerca de medio centenar de policías resultaron heridos en la noche del lunes en Túnez durante las protestas contra los recortes y el alza de los precios que se suceden desde que hace diez días entraran en vigor unos presupuestos del Estado marcados por la austeridad.

Para este domingo, séptimo aniversario de la rebelión que puso fin a la dictadura de Ben Alí, los partidos de la oposición han convocado una gran manifestación para denunciar tanto la política de recortes, que ha forzado el Fondo Monetario Internacional (FMI), como el paulatino recorte de los derechos civiles logrados tras la revolución.

El FMI concedió en 2017 un crédito al gobierno tunecino de unos 2.500 millones de euros a cambio de políticas de austeridad, reformas estructurales en la Administración y recortes en las ayudas del Estado.

Desde entonces, el Ejecutivo ha elevado los impuestos en diversos sectores y emprendido una política de despidos y prejubilaciones en la función pública.

Los nuevos presupuestos “han hecho más ricos a los ricos y más pobres a los pobres. Al aumentar los impuestos y el precio de productos básicos como la harina, el recibo del teléfono y el acceso a internet, están arriesgando el acceso de la gente a alimentos”, dijo a The Guardian Heythem Guesmi, del movimiento No Perdonaré. “Los precios han subido y los ingresos siguen estando en el punto más bajo”. 

En una encuesta reciente, el 68% de los tunecinos afirma que la situación económica es muy mala. Sólo el 37% cree que mejorará el próximo año. La opinión sobre la actuación del Gobierno es mala, pero al menos aún hay esperanzas de que se cumplan las promesas sobre la lucha contra la corrupción.

El 55% está muy o bastante satisfecho por el anuncio del presidente en la primavera de 2017 de que se combatiría la corrupción. Desde entonces, la opinión positiva sobre los logros obtenidos en ese campo ha mejorado en 20 puntos.

Un muerto en Tebourna en circunstancias no aclaradas

Fuentes del Ministerio de Interior explicaron que la mayor parte de las protestas tuvieron lugar en barrios de la capital como Djebel Lahmer y poblaciones de la periferia capitalina como Ben Arous.

En esta última ciudad, un grupo de personas asaltó y saqueó un supermercado de la cadena francesa Carrefour sin que llegaran a intervenir las fuerzas de seguridad. Decenas de ciudadanos salieron de la tienda con todo tipo de productos, desde lotes de alimentos a aparatos de electrónica.

Un importante empresario local confirmó que supermercados y grandes superficies han recibido la recomendación de las autoridades para que adelanten dos horas el horario de cierre.

“Un total de 49 policías resultaron heridos anoche y 206 personas que crearon problemas fueron arrestados a lo largo del país”, precisó en la radio local el portavoz del ministerio de Interior, Jalifa Chibani.

De acuerdo con el responsable, unidades de antidisturbios y otras fuerzas policiales se desplegaron anoche en la capital y en diversos áreas del país, incluida la ciudad de Tebourna (situada a unos 40 kilómetros al oeste de la capital), donde el lunes perdió la vida un manifestante.

Pese a las imágenes que circulan por internet y la declaración de testigos, la Policía insiste en que no fue responsable de la muerte y que el hombre, de 55 años, pereció a consecuencia de una crisis respiratoria que podría haber sido causada por inhalación de gas lacrimógeno.

Los activistas aseguran que fue atropellado por un coche patrulla.

El incidente llevó a que decenas de jóvenes se concentrasen el martes frente a la sede del ministerio de Interior al grito de “Policía asesina, ministerio terrorista” y “no tenemos miedo, las calles volverán a hervir”.

Enfrentamientos similares se sucedieron también en ciudades del sur del país, como Gafsa, capital minera, Kasserine, fronteriza con Argelia y feudo yihadista, y Sidi Bou Sid, origen de la revolución que en 2011 acabó con la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Alí.

El expresidente tunecino huyó a Arabia Saudí el 14 de enero de 2011, tras un mes de protestas ciudadanas, que supusieron, además, el inicio de las ahora asfixiadas “primaveras árabes”.

El primer ministro, Yusef Chaheed, calificó el martes de comprensible la protesta pero instó a la calma “porque la violencia no es aceptable”, mientras que la oposición decidió intensificar las movilizaciones hasta que los presupuestos del Estado sean anulados.