Cristina López Barrio cree que la literatura tangerina es casi un género

La literatura ambientada en Tánger vive un nuevo resurgimiento, de tal forma que la escritora Cristina López Barrio, finalista del Premio Planeta con una novela que transcurre en esta ciudad del norte de África, considera que casi puede hablarse de “la novela tangerina como género”.

Más de 125.000 ejemplares vendidos en las cinco ediciones publicadas por Planeta en dos meses y medio precedieron a la presentación de la novela de López Barrio hoy en la Biblioteca Juan Goytisolo del Instituto Cervantes en Tánger, donde la autora madrileña explicó que ha cerrado un círculo que empezó en agosto de 2016 cuando comenzó su viaje literario.

“¿Qué tiene Tánger, que es un personaje más?”, se preguntó la escritora, quien recordó que ha conocido a muchas personas españolas que pasaron su infancia y juventud y todas tienen “su Tánger”, como ya lo tiene ella.

La “documentación emocional” de estos recuerdos que le han transmitido esas personas le han servido mucho para escribir su novela.

El circulo personal que cerró hoy la escritora también aparece en esta historia de búsqueda de identidad, en la que hay “una novela dentro de la novela” y en la que el misterio sale de la misma literatura, señaló.

Atrapada en un matrimonio que no sabe romper, Flora Gastón vive en Madrid la vida que su familia quiere que viva, una vida de “letargo e indiferencia” que un día cambia cuando se despierta al lado de un hombre que ha conocido esa noche y del que solo quedará un libro, titulado “Niebla en Tánger”, en la habitación del hotel.

Ese libro cuenta la historia de Paul Dingle, desaparecido en el puerto de Tánger en 1941 y que tiene el mismo nombre y aspecto que el hombre con el que Flora ha pasado la noche. Ella viajará a Tánger en su busca, siguiendo pistas de ese texto, iniciando también la búsqueda de un misterio y de sí misma.

Este ejercicio de metaliteratura surgió en Cristina López Barrio por su admiración hacia la obra “Cotidianeidad en los parques” de Julio Cortázar, recordó la autora, que quiso plantear una pregunta: “¿Hasta qué punto un personaje puede salir de las páginas y cobrar vida”.

Además de Cortázar, la escritora estuvo influenciada por tres novelas sobre Tánger y sus diferentes perspectivas: “La continuidad de los parques”, de Ángel Vázquez, para reflejar la clase media tradicional española que vivía en los años 50 en Tánger; “El pan a secas” de Mohamed Chukri, sobre su población más marginal; y “Los muertos de Roni” de Leo Afladlo sobre la burguesía judía sefardí.

Tres culturas y religiones que demostraron que podían convivir en armonía y respeto durante años en esta ciudad cosmopolita e internacional, alejada de los extremismos que vive el mundo en la actualidad, indicó la autora a Efe.

“Los libros nos ayudan a vivir, a reflexionar, nos abren los ojos muchas veces y hacen que nuestra vida sea mejor”, declaró López Barrio, que hace un homenaje a la literatura y a la lectura como vía de escape en este “juego literario” de dos relatos que “se necesitan el uno al otro” para la trama.

La obra ha sido presentada por el director del director del Instituto Cervantes de Tánger, Eduardo Blanco, y el hispanista, traductor y periodista Abdelkhalak Najmi Tánger, que ha recalcado que “Niebla en Tánger” es “una novela que son dos novelas”.

El hispanista recordó que hay muchas ciudades en el mundo que ejercen una “verdadera fascinación” en los artistas, como ocurre con Tánger, que ha atraído a cientos de autores de diferentes nacionalidades.

“Tánger es un lugar de tránsito pero en la literatura aparece muchas veces como personaje” como es el caso de Paul Bowles y Ángel Vázquez.